La Influencia

Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. (Gálatas 5:16-17)

La influencia llega a la vida del ser humano de muchas maneras diariamente. Cada uno de nosotros influimos sobre alguien y somos influenciados por otros. Dentro de esa influencia que se recibe de día a día hay algo que con sagacidad influye sobre la vida de muchos sin que logren comprender cuanto los influye. Lo peor es cuando lo que influye de esta manera se encuentra en el interior del hombre.

Hay influencias que recibimos de nuestro exterior como lo es la influencia de un familiar, un amigo o un mentor en nuestras vidas. Pero mas allá esta la influencia que recibimos de nuestro interior. Existen aquellas cosas que desde adentro influyen sobre nosotros. Dentro de cada uno de nosotros moran los deseos de la carne y estos influyen para que solamente hagamos lo malo, aunque no queramos.

El Apóstol Pablo dijo, Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. (Romanos 7:21) Existen tantas personas que desean hacer el bien; desean aceptar a Jesús como su salvador; desean apartarse de la mundanalidad; pero en su interior es mas fuerte la carne y los domina para que no hagan el bien que desean. Pablo escribió, Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. (Romanos 7:18-20)

¿Quién nos influencia? ¿La carne o el Espíritu? La Biblia dice, Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. (Romanos 8:6-8) Así como podemos decidir con quienes nos vamos a juntar para compartir, también podemos decidir quién vamos a dejar que nos influencié. Amado amigo, rechaza los deseos de la carne y abraza el deseo del Espíritu, pues este te quiere dirigir a Cristo y a la vida eterna con Dios.

Hermano, rechaza los deseos engañosos de la carne. Los deseos que dicen que estas bien como estas y que no te hace falta nada mas. Dios nos llama a perfeccionarnos de día a día y romper con el pecado y la mundanalidad de día a día. Por mas santo que seamos siempre nos hará falta algo. Esto se aplica también al liberal que tuvo un encuentro con Dios. Dios lo llama a ir apartándose del pecado hasta que logre representar la santidad de Dios tanto en su interior como en su exterior.

En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. (Efesios 4:22-24)

Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; (Proverbios 3:5-7)

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